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Mateo 13:18-23 nos da la explicación de la parábola del sembrador que Jesús compartió al principio del capítulo (vv. 1-9). Después de que Jesús les contó la parábola, los discípulos le preguntan por qué les habla en parábolas (vv. 10-17). La respuesta de Jesús sobre el escuchar, oir, ver, y entender me fascina en mi estudio profundo del escuchar.
Sin embargo, hoy me voy a enfocar en la explicación de Jesús de la parabola. Es una inspiración para ser vencedoras.
18 »Escuchen lo que significa la parábola del sembrador: 19 Cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón. Esta es la semilla sembrada junto al camino. 20 El que recibió la semilla que cayó en terreno pedregoso es el que oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría; 21 pero, como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida se aparta de ella. 22 El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que esta no llega a dar fruto. 23 Pero el que recibió la semilla que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende. Este sí produce una cosecha al treinta, al sesenta y hasta al ciento por uno».
La semilla que cayó junto al camino fue vencida por la duda. El terreno pedregoso describe la semilla superada por las pruebas. Y la semilla que cayó entre las espinas representa la que es vencida por la tentación. Pero la semilla que cayó en buen terreno es la vencedora. No se ha dejado vencer por el temor ni ningún otro obstáculo.
“…ya que cada uno es esclavo a lo que lo ha dominado” (1 Ped. 2:19b).
¿Qué marcó la diferencia entre los terrenos y las reacciones de las semillas? La fe.
“4 porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe” (1 Juan 5:4).
Acompáñanos en oración a fortalecer nuestra fe para vencer las dudas, las pruebas, las tentaciones, y el temor.
Porque, en Cristo, juntas, somos más que vecedores (Rom. 8:37).
#HermanasdeHierro #vencedores #HermanasenCristo #Biblia
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A veces, tengo la necesidad de desahogarme. Me siento frustrada y mis circunstancias no se están cambiando tan pronto como quisiera. Normalmente, reconozco que mi actitud debe de cambiar, pero me molesta una situación o me siento abrumada. Y por lo tanto, siento la necesidad de compartir la carga de mi frustración con otra persona.
Doy gracias a Dios por las personas especiales en mi vida que me permiten desahogarme. Dios me ha provisto unas amigas fieles y miembros de la familia que me animan y que escuchan mis pensamientos.
Sin embargo, me he dado cuenta de que si sólo comparto la descarga de mis frustraciones, mis Hermanas Rosa de Hierro muy poco va a querer hablar conmigo la próxima vez. Me convierto en una persona negativa, si sólo comparto la ira, la frustración, o la carga.
Con esa advertencia en mente, me he puesto más atenta a compartir el gozo, especialmente en las relaciones con las que me estaba desahogando. Y cuando comparto ese gozo, doy la oportunidad a Dios para recibir la gloria por esa oración contestada. Veo Su mano obrando y reconozco que no soy olvidada ni sola.
Puede que no se haya resuelto el asunto del cual mi desahogué, pero puedo reconocer el gozo en el momento y dar gracias a Dios por él. Puedo compartir ese gozo con una Hermana Rosa de Hierro y contar las bendiciones, no sólo las frustraciones.
Aquí hay unas sugerencias para cuando nos estamos desahogando y regocijando.
Cuando te desahogas, acuérdate:
• No hables mal de otros.
• No chismees.
• No eches la culpa a otros.
• Todos tenemos días malos.
• Está bien compartir las cargas.
• Dios está en control y las cosas van a mejorar.
• ¡Ora!
Cuando te regocijas, acuérdate:
• Dios estaba escuchando y caminando contigo en la carga.
• Da la gloria a Dios y dale gracias.
• Enumera las oraciones contestadas.
• La cantidad de bendiciones es mayor que la cantidad de días malos.
• Regocijarse con otros siempre es mejor que regocijarse sola.
“Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran” (Rom. 12:15). Suena como desahogarse y regocijarse, ¿verdad?
#HermanaRosadeHierro #MichelleJGoff #gozo
