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Rachel es uno de nuestros voluntarios con el Ministerio Hermana Rosa de Hierro y vive en Searcy, Arkansas.
Rachel, cuéntanos un poco de ti y tu familia.
Originalmente, soy de Memphis, Tennessee, pero llevo desde el 2001 viviendo en Searcy. Fue cuando comencé mis estudios en la Universidad de Harding. Terminé mis estudios y luego una maestría en la educación de niños especiales y actualmente enseño por internet. Llevo un poco más de tres años casada con mi esposo Andrew, y tenemos dos hijos: Abigail tiene 11 y Logan tiene 8.
Sé, por lo que has compartido en nuestras conversaciones, que el Gran YO SOY se ha presentado de grande forma en tu vida, aún cuando no lo sentiste tan presente. ¿Nos puedes contar un poco sobre eso?
¡Claro! Es posible que se notara que las edades de mis hijos no cuadran con el tiempo que llevo de casada. Estaba casada con otro hombre por 11 años. Enfrentamos tremendas luchas en nuestro matrimonio e hice todo lo posible para salvarlo. Cuando él se marchó y me pidió el divorcio, no podía imaginar que nada bueno podría salir de mi vida ni mi situación. El YO SOY me ha llevado por muchos momentos oscuros y duros, rodeándome con familia, amigos y versículos bíblicos que me apoyan. Creo de todo corazón que la relación que tengo ahora con Andrew es un ejemplo vivo de cómo Dios puede redimir toda cosa. Y doy muchas gracias a Dios por esa bendición.
¿Cuáles son algunas de las preguntas que el YO SOY ha contestado en tu vida?
Crecí escuchando a hermanos decir que “Dios no te va a dar más de lo que puedes manejar o resistir,” así que me sentí débil o falla cuando los momentos difíciles me abrumaban. Cuando finalmente leí 2 Corintios 1:8-9, sentí un alivio al leer el testimonio de Pablo, “Estábamos tan agobiados bajo tanta presión que hasta perdimos la esperanza de salir con vida… Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios...” ¡Aleluya! ¡No puedo con todo, pero Él sí! Saber que yo puedo depender de Su fuerza cuando yo no puedo más me lleva por los valles más oscuros de la vida.
¿Cómo ha provisto el YO SOY esas respuestas?
Él ha usado Su Palabra para hablar la Verdad a mi corazón cuando estaba ahogándome en el temor y la duda, justo como le pasó a Pablo en 2 Corintios. También el YO SOY trajo a otras hermanas a mi vida que habían pasado por cosas similares y así podían compartir la carga conmigo.
¿En cuál dirección te ha guiado el YO SOY a través de las respuestas que te ha dado?
Ahora más que nunca, me doy cuenta de la importancia de ser abierta y auténtica con otras personas. Cuando estamos dispuestos a ser vulnerables y compartir nuestras propias luchas, podemos mejor alcanzar a otros y animarnos los unos a los otros, especialmente en los momentos difíciles. Creo que estoy creada y llamada a expresar mi fe por el amor, especialmente al traer ánimo, esperanza, confianza y pasión a los corazones de otras mujeres por la palabra escrita y hablada.
¿Hay un versículo bíblico en específico que te ha impactado al buscar respuestas y encontrar el YO SOY?
Salmo 18:16-19
Extendiendo su mano desde lo alto,
tomó la mía y me sacó del mar profundo.
Me libró de mi enemigo poderoso,
y de aquellos que me odiaban
y eran más fuertes que yo.
En el día de mi desgracia me salieron al encuentro,
pero mi apoyo fue el Señor.
Me sacó a un amplio espacio;
me libró porque se agradó de mí.
¿Tienes una última palabra para otras Hermanas Rosa de Hierro?
Recuerda que debemos amarnos siempre, pero hay Uno solo a quien debemos complacer. Eres suficiente porque Él es más que suficiente.
¡Gracias por compartir tu historia con nosotros!
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Lo siguiente es tomado del capítulo 1 del nuevo libro interactivo de estudio bíblico, YO ya SOY: Testimonios de fe en el Gran YO SOY
¿Puede otro estar a cargo? Mi cordura lo exige.
Era la misma canción, estrofa repetida por la décima vez. El disco rayado resonó en mis oídos al lamentar el estado de la situación. Otros se cansaron de escucharlo y yo estaba cansada de decirlo.
Estaba exhausta por el gran peso del estrés de la vida. Se nublaron mis pensamientos al tratar de cumplir con algo en mi lista de quehaceres y buscar una salida. ¡Tenía que encontrar una solución!
Una amiga me recomendó el concepto de cumplir una sola tarea a la vez: un enfoque en tener una sola tarea entre manos antes de pasar a la siguiente.
La primera vez que oí esta sugerencia, mi propio orgullo me hizo estremecerme. Solía enorgullecerme de ser capaz de hacer varias cosas a la vez. Pero mis “expertas” habilidades de trabajar en varias tareas al mismo tiempo me estaban fallando. Y ¿de verdad merecía la pena jactarse de ellas?
Me vi a mí misma caer repetidamente en esa misma trampa de frustración y quejas. Otros se encogían al otro lado del teléfono cuando yo tocaba el tema. ¿Por qué mis palabras sonaban negativas? ¿Por qué mis incapacidades se parecían tan evidentes?
Mis oraciones clamaron con desesperación ante Dios. Desesperada por bajarme de ese tren de la locura. Ansiosa por salir de las vueltas del carrusel. Mis pensamientos eran mi enemigo más grande, más que las desalentadoras tareas que tenía entre manos; las abrumadoras frustraciones se convirtieron en montañas en mi mente.
Mi clamor hacia Dios culminó en la pregunta, “¿Puede otro estar a cargo?” No quiero ser responsable. ¿Puedo soltar las riendas? ¿Puede alguien decirme qué hacer ahora? ¿Cómo identifico las prioridades? Tal vez todo se detenga por suficiente tiempo para que pueda recobrar el aliento…
Mis preguntas continuaron en un torrente de palabras y emociones. Y volví a mi pregunta principal, “¿Puede otro estar a cargo?”
Después de respirar profundo, aliviada de expresar mi más profundo anhelo a Dios, agradecida por la capacidad de ponerlo en palabras, Él respondió. Una suave voz, una quietud en mi espíritu, un abrazo delicado con una paciente risa, me llevaron a la clara afirmación, “Yo ya soy. YO SOY.”
¡¿Lo captaste?! El Gran YO SOY ya estaba a cargo de mi vida, de mi situación, de mi mundo, el mismo mundo que yo sentía dar vueltas fuera de control.
Aquel que es, que era y que ha de venir ya estaba a cargo, cuidando las cosas de formas que yo no podía comprender. Él ya lo tiene. Puedo soltarlo. Debo soltarlo. Voy a soltarlo. Y dejar que Él dirija.
No importa cuáles sean tus preguntas, los problemas a los que te enfrentes, las dudas, miedos, confusión o frustración que empañe tu mente, te invito a escuchar la delicada y acogedora respuesta de nuestro Padre eterno, “YO ya SOY”.
Puede que tu pregunta se expresa con palabras diferentes. ¿Cuál es una de las preguntas que estás enfrentando en tu propia vida?
¿Cuál es tu respuesta al escuchar al Gran YO SOY decir “YO ya SOY” en medio de las circunstancias actuales en tu vida?
Descansemos en la promesa del Gran YO SOY y habitemos en Su presencia hoy. Él ya está ahí. Y Él ya lo tiene bajo control. Sea lo que sea.
Para seguir este estudio, puedes pedir tu propia copia del libro, YO ya SOY: Testimonios de fe en el Gran YO SOY
Y nos encantaría que nos acompañes en conectarnos más profundamente al YO SOY y las unas a las otras en nuestro Retiro al Destino, del 1 al noviembre. La fecha para aprovechar la inscripción "early bird" es el 16 de octubre. Si te inscribes después de esa fecha, cuesta unos $15 adicionales.
