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…Porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia. Salmo 136:1
En una época en la que paramos para reunirnos con amigos y familia para reflexionar en las cosas por las cuales estamos agradecidos, tomemos también un tiempo para deleitarnos y meditar en la Palabra de Dios. Y siempre recordemos a Quién le damos gracias y por qué le damos gracias a Él.

Venid, cantemos con gozo al SEÑOR, aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. Vengamos ante su presencia con acción de gracias; aclamémosle con salmos. Porque Dios grande es el SEÑOR, y Rey grande sobre todos los dioses.
Salmo 95:1-3
Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre.
Salmo 100:4
Y cantaban, alabando y dando gracias al SEÑOR: Porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba a gran voz alabando al SEÑOR porque se habían echado los cimientos de la casa del SEÑOR.
Esdras 3:11
Ciertamente el SEÑOR consolará a Sion, consolará todos sus lugares desolados; convertirá su desierto en Edén, y su yermo en huerto del SEÑOR; gozo y alegría se encontrarán en ella, acciones de gracias y voces de alabanza.
Isaías 51:3
Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de su conocimiento.
2 Corintios 2:14
Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo:
Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso,
el que eres y el que eras,
porque has tomado tu gran poder
y has comenzado a reinar.
Apocalipsis 11:16-17
- Detalles
Hace unos años, mi sobrino cumplió los cinco años. Y, según la tradición, le regalé el regalo de leer y aprender, en español. Hablo con él y con su hermanita en sólo español. Nos divertimos leyendo, cantando, y jugando en español.
Sin embargo, ya exhausto de un fin de semana lleno de actividades en la familia, él volteó, con lágrimas en los ojos, a sus padres, después de abrir mi regalo y lloró, “¡Pero no me gustan los libros en español!”
Mi hermana y mi cuñado están haciendo un buen trabajo, criando a sus hijos para ser bien educados y agradecidos, pero las expectativas de mi sobrino no se cumplieron cuando abrió la bolsa de libros (comparados con los Legos que los abuelos le regalaron que él pasó un año desando).
Por insistencia de los padres a responder con agradecimiento y no con queja, me miró y me dijo, “Gracias, tía.” Pero no lo sintió.
En el momento, pensé, “Puede que no le emociona ahorita, pero cuando ya sea mayor, va a apreciar el vínculo especial que tenemos en español, los recuerdos de leer los libros en español juntos, y la bendición de ser familiarizado con otro idioma y otra cultura.”
Y luego mis reflexiones se hicieron más personales… Los niños tienen una forma de enseñarnos lecciones profundas de la vida. Y esta experiencia no fue ninguna excepción.
¿Cuántas veces he respondido con queja y no agradecimiento a las oportunidades que Dios me ha dado de aprender y de estar en comunicación y relación con Él?
Compungida e inspirada, pasé los próximos días reflexionando en mi propia actitud de gratitud y contentamiento. Se dice que podemos esperar buenos regalos del Padre (Mt. 7:11), pero no todo lo que es “bueno” es “divertido.” Nos llama a ser agradecidos por los regalos, aún cuando no nos traen alegría.
Gracias, Dios, por las espinas. Estoy creciendo.
Gracias, Dios, por las pruebas. Estoy aprendiendo.
Gracias, Dios, por los desafíos. Estoy agradecida.
¿Por qué cosa puedes ser agradecida hoy?
